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Mi primera clase de yoga

Os voy a contar mi primera clase de yoga. Muchos pensamos que eso del yoga no es para nosotros. Yo misma lo pensé durante mucho tiempo. Pero voy a contaros qué hizo que hoy por hoy piense diferente.

Pedes estar practicando yoga sin darte cuenta

Mi primer contacto con este arte milenario fue hace muchos años. A principios de la década de los noventa, gracias al que por entonces era mi profesor de naturales del colegio. Intentaba transmitir a su clase de niños revolucionados, las técnicas que él practicaba y que tan bien le iban. Es normal que una niña de diez años pensara que no estaba bien de la cabeza, cerrando los ojos y entonando el conocido ohmmmm. Yo no era la única, ya que todos los compañeros le mirábamos como si fuera un bicho raro. Y él estaba ahí juntando el dedo índice y el pulgar en algo que llamaba “mudra”. Su intención era buena, pero no lo era ni la forma ni el momento.

primera clase de yoga

Diferentes aspectos de yoga

Así como el yoga también es para niños, cada uno tiene que encontrar el tipo de yoga que va con él. Hay muchas formas de practicar yoga. No solo mediante la realización de asanas, que es como se denomina a las posturas que se realizan en esta disciplina en un lenguaje antiguo llamado sánscrito. Cada postura tiene un nombre distinto según la lengua que hablemos. Pero universalmente se utiliza el nombre de estas en este lenguaje. Ésta es una de las virtudes de este arte milenario. Cualquier persona del mundo te entenderá si le indicas estas denominaciones aunque habléis lenguas totalmente diferentes.

Yoga para niños

En cuanto a los niños, hemos de tener presente que con ellos no podemos hacer el mismo tipo de yoga que en personas adultas. Tenemos que utilizar juegos para transmitir los principios y valores en los que se basa el yoga y ayudarles a integrarlos. (Yoga significa unión, del cuerpo y la mente, también se traduce como equilibrio). Así que con los pequeños hemos de encontrar la forma que les resulte atractivo y entretenido para que puedan experimentar y utilizar los atributos que ofrece. Mediante la diversión lograremos que comprendan determinados conceptos relacionados con sus emociones y con ellos mismos que tradicionalmente nos han enseñado a esconder e incluso reprimir.

 

El yoga llega a tí justo cuando lo necesitas

Dejando atrás mi infancia voy a contar la que de verdad para mí fue mi primera clase de yoga. Vivía en el extranjero y puedo aseguraros que empezar a hacer yoga me ayudó a auto descubrirme.
En aquel entonces pasaba por un momento difícil para una adolescente. Acababa de ver como el cáncer entraba de repente en la vida de mi madre. En esta ocasión fue rápido y después de una operación se recuperó y éste aparentemente desapareció. Anteriormente ya había tenido contacto con él, ya que unos años atrás se llevó a la madre de mi mejor amiga. Éste fue uno de los motivos por los que tome la decisión de hacer aquello que quería, demostrarme a mí misma que podía yo sóla salir adelante en otro país. Y en esta vorágine de autoconocimiento unas compañeras de piso me dijeron si quería ir a una clase de yoga que a ellas les encantaba.
Aún no se lo que me hizo decidir ir a esa clase de yoga, supongo que sería un poco todo. Puesto que era exactamente lo que necesitaba en ese momento.

El yoga no tiene edad

La profesora era una señora mayor, pero tenía mucha elasticidad y fuerza y se movía con una elegancia que transmitía mucha paz al hacerlo. En sus clases cantaba mantras para ayudarnos a relajar, nos enseñaba las posturas que hemos nombrado antes, entonábamos el ohm en grupo, hacíamos pequeñas meditaciones…

El yoga te proporciona herramientas muy valiosas

La primera vez no fuí nada convencida a mi primera clase de yoga. Pero al salir no podía pensar en otra cosa más que en volver. De hecho empecé con un día a la semana, después dos y al final todos los que el trabajo me permitía. Estaba tan encantada con lo que estaba descubriendo que le llevé un montón de nuevos alumnos.
Me hubiera encantado poder seguir con ella, pero al cabo de unos meses tuve que volver junto a mi madre. El cáncer había vuelto y esta vez fue la definitiva. Siempre he sido una persona fuerte, o eso es lo que me han dicho, pero algo así destroza a cualquiera. Pero en mi caso no sé cómo hubiera podido superar esta pérdida sin lo que acababa de aprender.

Lo que me enamora del yoga

En aquel entonces no sabía todas las cosas que habíamos practicado, ni sus nombres si quiera. Pero desde los ejercicios de respiración (también conocidos como “pranayama”), la práctica de asanas y sobre todo la relajación y meditación a mí me fueron muy bien. Desde ese momento he seguido practicando, investigando y formándome día a día y no me canso de aprender todo lo relacionado con el yoga.
Estoy convencida que hay un yoga para ti, así como lo hay para cada uno de nosotros. Te animo a que como yo, no te quedes en tu primera impresión, ni con tu primer contacto. Busca el profesor o el tipo de yoga que necesitas. Verás que en el momento en el que lo encuentres cambiará tu vida porque te cambiará a tí.

henar

Descubre el yoga y sus beneficios con este espacio en el que compartiré asanas, relajación, meditación y todo lo relacionado con esta disciplina milenaria.

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